El Senador ROY BARRERAS- Partido de la U envía carta abierta a Vicky Dávila para conocimiento de todos los formadores de opinión

Señora 

VICKY DÁVILA
Directora
Emisora La FM
Ciudad 

Apreciada Vicky

La escuché esta mañana largamente en ese espacio democrático y abierto que es La FM. Llamo la atención sobre una tendencia que noto vuelve a generarse a propósito de las campañas presidenciales. Pareciera que la conclusión de las alianzas políticas y de las adhesiones a las dos campañas fuera que “todas las campañas hacen lo mismo” y “que todos los políticos son iguales”, conclusión gravísima porque oculta las profundas diferencias entre las dos campañas y sobre todo, entre los talantes de Santos y Zuluaga. Esa generalización oculta, entre otras, las siguientes diferencias fundamentales:

-La campaña Zuluaga es histórica y filosóficamente guerrerista. La campaña Santos está jugada con la paz desde el principio.

– La diferencia entre el caudillismo y el respeto a las instituciones. 

-La diferencia entre el respeto a las libertades y la persecución al que piensa diferente. Basta recordar la amenaza del ideólogo del CD José Obdulio Gaviria de que “el 7 de agosto iniciaremos el juicio político criminal contra los derrotados”. Tenebrosa afirmación totalitarista. 

-La diferencia entre el respeto por la libertad de prensa y la velada amenaza contra los medios. Vean ustedes la afirmación de la senadora electa Ana Mercedes Gómez quien dijo que “más temprano que tarde pondremos fin a la irresponsabilidad de los medios”.

-La diferencia entre la libertad de cultos y el fanatismo religioso. No es sino leer a la congresista Cabal del CD dando gracias a Dios por “salvarnos del comunismo ateo”.

-La diferencia entre la esperanza y la condena. No puede olvidarse que al más grande escritor y sobre todo periodista colombiano, Gabriel García Márquez, lo condenaron al infierno el mismo día de su muerte mientras el mundo entero celebraba su gloria.

– La diferencia entre la afirmación y la negación. Mientras Juan Manuel Santos se afirma y reafirma y se la juega abiertamente por la paz, Zuluaga se niega a sí mismo en el video en el que es descubierto saboteando la paz y luego niega sus propias ideas pasando sin sonrojarse de su belicoso pronunciamiento en el que anuncia que lo primero que hará será romper los diálogos para luego anunciar que “los suspenderá por ocho días” y recientemente a cambio de unas cuantas lentejas azules, da la voltereta diciendo que continuará el proceso, sobre el que no sabe nada y contra el cual ha hecho todo por acabarlo.

– La diferencia entre la costosa verdad y la barata mentira. Mientras en el Marco para la Paz expresamos con franqueza y sin importar el costo político que una condición indispensable para la paz es la participación política de los excombatientes, la campaña Zuluaga despotrica y siembra el miedo entre los colombianos diciendo que “queremos llevar guerrilleros al Congreso”. Pero miente a sus electores cuando son ellos quienes incluyeron en su lista el único guerrillero converso que llegará el Congreso el 20 de julio, camuflado en la lista uribista para participar tristemente en la estigmatización y persecución de quienes fueron sus compañeros, traicionando su propia historia de vida.

-La diferencia entre la claridad de los hechos y la oscuridad de la calumnia. Mientras Juan Manuel Santos de manera transparente rechaza inmediatamente y sin duda ninguna la propuesta de negociación política para la desmovilizados y narcotraficantes comunes y los envía a la Fiscalía y a la Policía -gracias a las cuales finalmente fueron apresado, extraditados o dados de baja- el expresidente Uribe quien lamentablemente se ha radicalizado hasta el extremo, fabrica una calumnia sin pruebas sobre un falso soborno de los narcos a la campaña 2010 que el mismo impulsó para “equilibrar en el escándalo del hacker” ese si comprobado como complot delictivo contra la paz, la seguridad nacional y la vida misma de los desmovilizados.

Por esta razones y muchas otras con las que no quiero alargar esta lista de motivos, comparto con usted y con los formadores de opinión estas reflexiones, quizá como única en la historia de Colombia con excepción de las épocas de la dictadura de Rojas Pinilla, donde está en juego la supervivencia de las instituciones frente al fundamentalismo radical y caudillista, está en juego la paz que es la esperanza y la condición para satisfacer las necesidades de los colombianos y está en juego la vida misma, no sólo de los miles de colombianos humildes que caen en la guerra, que son desplazados por la violencia, sino incluso la de los contradictores políticos, la de los periodistas que se atrevan a la denuncia y la de los columnistas quienes cometan el pecado de la independencia.

Si apreciada Vicky, hay grandes y profundas diferencias entre Santos y Zuluaga. Todas las campañas no son iguales, todas las campañas no son lo mismo;, todos los políticos no son lo mismo.

Con afecto y consideración.

 

ROY BARRERAS
Senador de la República
Presidente de la Comisión de Paz del Senado
Miembro del Equipo de Voceros de la Campaña Santos