Entre los tiempos de paz y las elecciones

Con claras diferencias y discusiones por separado, empezó el debate entre el Gobierno y las Farc sobre participación política.

on polémica arrancó ayer la undécima ronda de negociación entre el gobierno Santos y las Farc en La Habana. En la apertura de la discusión del segundo punto de la agenda, referente a la participación en política, la delegación de la guerrilla hizo dos planteamientos que de inmediato suscitaron la controversia: aplazar el calendario electoral un año, incluyendo elecciones de alcaldes, gobernadores, corporaciones públicas y presidente, y contemplar la posibilidad de promover la convocatoria de una asamblea constituyente.

Si fue difícil sacar adelante el acuerdo agrario, parcialmente dado a conocer el pasado 26 de mayo, salta a la vista que la participación en política va a ser un asunto aún más complejo. La prueba es que a la fórmula planteada por las Farc, de aplazar las elecciones y hacerlo en conexidad con una constituyente, ayer mismo le salieron al paso desde el Gobierno hasta empresarios y dirigentes políticos. Por lo pronto, las partes expidieron un comunicado conjunto para informar que al menos esta semana van a trabajar por separado sobre el candente tema.

En concreto, la idea de las Farc es que un acuerdo de tanta trascendencia, como la participación en política, no puede verse interferido por los tiempos electorales y los plazos legislativos. Por eso creen conveniente abrir el debate nacional sobre el aplazamiento de las elecciones, manifestando que la fórmula para lograrlo es la constituyente. De paso, su delegación aclaró que dicho aplazamiento no contemplaría la reelección presidencial y que la discusión incluiría varios aspectos políticos de interés para los movimientos políticos actuales.

Casi al mismo tiempo que trascendía la propuesta de las Farc, se conocía una declaración del jefe de la delegación del Gobierno en la mesa de conversaciones, Humberto de la Calle, rechazándola de plano. En su comunicado, De la Calle aclaró que lo que debe discutirse ahora es la transformación de los alzados en armas en un movimiento político legal, por lo cual los nombres de las personas que pasarían a la política serían tratados con posterioridad. Es decir, se busca un debate en torno a la organización y no a las personas.

De la Calle recalcó que, en primer lugar, se va a dialogar sobre garantías efectivas para la oposición, pues de ninguna manera se puede repetir la experiencia de la Unión Patriótica. En segundo término, expresó el vocero del Gobierno, se debe debatir sobre la forma de vigorizar la participación de las comunidades locales en sus asuntos más próximos. El propósito es que se logre una mayor participación democrática, con garantías e igualdad de condiciones, pues la paz no puede permitir la combinación de armas y política.

La delegación del Gobierno señaló que todas las conversaciones sobre este punto específico tendrán que ser articuladas con los partidos actualmente reconocidos. Sobre el particular, De la Calle manifestó: “No debemos distraernos en propuestas que poco contribuyen a la claridad, como ocurre con la supuesta prolongación del período de los elegidos; eso no va, una constituyente no va”. De esta manera, el vocero del Ejecutivo tomó distancia de la fórmula planteada por la guerrilla y refrendó lo que sobre el mismo tema ha dicho el propio jefe del Estado.

Precisamente ayer, al conocerse el planteamiento de las Farc sobre el aplazamiento de las elecciones, el presidente Juan Manuel Santos manifestó desde Israel que “no hay la más mínima posibilidad de que eso se pueda dar”. Al recalcar este punto, el jefe de Estado dijo: “Nosotros tenemos un calendario electoral que vamos a cumplir y, sobre todo, no hay la más mínima probabilidad de que yo siquiera piense esa propuesta donde se prolongan los períodos (electorales), eso está totalmente descartado”. En otras palabras, instó a las Farc a ajustarse a la agenda.

Como era de esperarse, la propuesta de las Farc y la negativa del Gobierno generaron ayer todo tipo de reacciones. En primera instancia, el presidente del Congreso, senador Roy Barreras, precisó que cambiar las balas por la palabra es indispensable para la paz, “pero aplazar el calendario electoral es absolutamente inconstitucional y no tiene ninguna posibilidad de hacerse”. El congresista insistió más bien en el camino hasta ahora trazado de una ley estatutaria que determine cómo podría ser la participación política de la guerrilla.

En otros frentes, más se demoró el comunicado de las Farc en ser leído que las redes sociales en activarse. El senador uribista Juan Carlos Vélez escribió: “Farc piden aplazamiento de elecciones de 2014 porque les tocaría esperar hasta 2018 para poder llegar al Congreso y no lo quieren hacer”. El también senador Juan Lozano trinó: “Me opongo a cualquier prórroga de período de este Congreso y del presidente Santos, como lo plantean las Farc en Cuba. Voto negativo. No rotundo”. El presidente de la Cámara, Augusto Posada, dijo: “Propuesta de las Farc no tiene fundamento y es poco seria”.

El presidente del Partido Liberal, Simón Gaviria, dejó claro que su colectividad no va a poyar la iniciativa planteada por las Farc. En una declaración expresó que también rechaza la posibilidad de que una constituyente sea el camino elegido para refrendar los eventuales acuerdos. A la negativa de las dos propuestas de la guerrilla, el congresista liberal agregó que su partido insiste en que la negociación de paz con las Farc debe ser una cuestión de meses y no de años.

Voceros del movimiento Marcha Patriótica, por su parte, manifestaron: “El país no debe estar sujeto a los vaivenes del calendario electoral. Es necesario aislar el proceso de paz para que no continúe con los sobresaltos de la política”. En contraste, el vicepresidente Angelino Garzón indicó que el gobierno Santos tiene la voluntad de firmar un acuerdo de paz este mismo año, pero que la guerrilla no le puede pedir un imposible como el de aplazar las elecciones o condicionar los acuerdos a una constituyente.

En definitiva, queda probado que después de los nueve meses que duró la discusión y firma del acuerdo agrario, el segundo punto del llamado “Acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” va a ser mucho más complejo. De alguna manera, en este debate se juegan los aspectos claves del proceso de paz, que necesariamente pasan por la definición de un escenario aún más difícil: la solución de los dilemas judiciales y las deudas con las víctimas.

Por lo pronto, mientras las dos delegaciones empiezan a evaluar documentos —por ejemplo, los que surgieron del foro sobre participación política organizado por las Naciones Unidas y la Universidad Nacional—, los caminos y sus tiempos políticos siguen siendo los mismos. Es decir, lo inmediato es saber la posición de la Corte Constitucional respecto a la reforma llamada Marco para la Paz, para que a partir de esa directriz el Congreso pueda reglamentar cómo sería la participación en política de las Farc, teniendo en cuenta sus deudas con la justicia.

Por lo demás, como lo resaltó el jefe de Estado, el camino electoral está trazado. En pocas palabras, el 9 de marzo habrá elecciones parlamentarias, el último domingo de mayo la primera vuelta de la justa presidencial y en 2015, la elección de alcaldes, gobernadores, concejales y diputados.

Articulo El Espectador