Roy Barreras cuenta detalles de su vieja pelea con Vargas Lleras

El primer golpe fue en la primera reunión de bancada de Cambio Radical, cuenta el hoy senador Roy Barreras.

 

-Yo no conocía al señor Vargas Lleras (había sido elegido Representante a la Cámara) y llegué confiado  porque me sentía local, Cambio Radical era mi casa, yo lo había fundado. Pero Claudia Blum había resuelto endosarle el partido a Germán Vargas Lleras y él se adueñó de eso, era el nuevo presidente.

Vargas había hecho una voltereta desde el samperismo hasta Cambio Radical, y ahora, en la primera reunión, aún sin posesionarnos los congresistas electos, en el Metropolitan Club de Bogotá, nos convocaba a través del Secretario General, Antonio Álvarez Lleras, que ocupó ese puesto durante muchísimos años, como prueba de que la eternidad política casi existe, que uno puede ser dirigente de un partido siempre y cuando no se muere y siempre que ese partido sea una famiempresa, que es en lo que Vargas Lleras convirtió aquello.

Llegamos y el señor Vargas Lleras hizo su conocido derroche de simpatía y buenos modales. Nosotros estábamos felices, recién elegidos, preparados para que nos dijera cómo iba a ser la dinámica del partido, y el señor llegó y dirigiéndose a su pariente Antonio, preguntó: ¿ya llegaron todos?. Si, Germán, llegaron todos. Entonces nosotros ahí, como si fuéramos muebles, le ordenó…dígales que yo no tengo tiempo, pero las reuniones de bancada van a ser los martes a las ocho de la mañana en mi oficina. Y se fue.

Este relato (que ya continúa) es parte de un extenso diálogo del congresista con Angel Beccassino, publicista, asesor político y excelente escritor. También grato conversador. A cuatro manos, los dos acaban de publicar un libro (Roy, de abajo hacia arriba) sobre la vida del dirigente político, que aspira a ser Presidente de la República.

Roy Barreras, de 53 años (dice una de las tapas del libro), es hijo y nieto de campesinos. Tiene cinco hijos, tres perros y un gato. Fue taxista, panadero y trabajó en oficios varios con los que pagó sus estudios en la Universidad Nacional de Colombia. Se graduó como médico cirujano y se dedicó durante veinticinco años al ejercicio de la medicina Trabajó tres años en antropología médica con las comunidades indígenas del sur del país con la Universidad del Valle y Colciencias. Ha hecho estudios de posgrado en Sociología, Literatura, Administración y Derecho.

El rompimiento

Estaba lleno de ideas, prosigue Roy Barreras. Quería cambiar el mundo, transformar el país, quería ponerme de acuerdo con mi bancada, con el presidente del partido, sobre las reformas estructurales, educativas, sociales, económicas, el problema de la tierra, el conflicto, y me quedé pasmado. Pasmado e indignado, preguntándome ¿este señor qué se cree? Ni siquiera saluda.

Por supuesto que no fue amor a primera vista, y mi distancia con Germán Vargas Lleras viene desde entonces, desde el primer minuto. Además descubrió una cosa muy dolorosa, que muchos miembros de esa bancada del 2006 eran parapolíticos, lo dijeron las Cortes después, cuando metieron a la cárcel a varios miembros del vargasllerismo, asunto por el que él nunca ha respondido políticamente.

Tuvimos una conversación en su oficina, que años después fue la mía, en el Capitolio, y le dije “senador Vargas, le agradezco estos cinco minutos, usted no me conoce, he buscado esta cita para decirle que usted es heredero de una estirpe, de un apellido respetable, su abuelo fue presidente, un presidente serio, una memoria querida por los colombianos, y el resultado es que usted lo tiene todo para ganar, apellido, herencia, dinero, relaciones. Por eso le quiero pedir, de manera formal, que públicamente le pida a la Fiscalía que nos investigue a todos los miembros del partido.

Y esto se lo decía porque habían capturado ya a uno, que ra Reginaldo Montes, y yo veía en mi bancada, evidentemente, los nexos de muchos, y tenía claro el dominó delincuencias que se venía. Me motivaba querer salvar al partido que yo había fundado, no podía aceptar que cayera en ese pantano. Entonces, pecando de inocencia quizás, pero dándole el margen de la duda, le dije “seguramente usted no sabe lo que ocurre en las regiones, es inocente de eso”.

Pero él sabía, porque había rearmado ese partido a su manera, obtuvo mayorías parlamentarias metiéndose en la Orinoquía, eligiendo representantes en la Guanía, en Guaviare, en el Putumayo, en Arauca, sin importarle que no fuera la mejor gente y por eso términos presos tantos.

Las respuestas de Vargas Lleras.

Cuando le expresé esto me dijo (sigue contando Roy Barreras): Le voy a enseñar una cosa: cuando uno pide que lo investiguen, lo investigan”. Y ahí se acabó la reunión, porque me cortó cualquier comentario diciéndome “no tengo más tiempo, estoy enredado” y se fue.

Creo que esta ha sido la última conversación formal que tuvimos con Vargas Lleras. Y a partir de ahí yo me dediqué a hacer oposición desde adentro del partido, porque era una cosa autoritaria, una propiedad de familia, él era el presidente del partido, el secretario general era su primo, el presidente del consejo directivo era su hermano Enrique. No era el partido que yo había fundado, y además restaban esos nexos.

Y el corte total llegó algún día que hice una declaración diciendo que eso se había convertido en una empresa personal y no en un partido democrático. Vargas entró en furia y me expulsó, en una rueda de prensa con muchos medios de comunicación presentes. “El representante Roy Barreras queda expulsado del partido”.

Vargas Lleras cometió el error de hacer eso, dejarme libre mi pase de futbolista. Quedó con mi pase libre, pudiendo actuar independientemente.

(El libro tiene 318 páginas y además de la historia personal y política del congresista, profundiza en el proceso de paz y los acuerdos celebrados con las FARC, en los que él participó en La Habana)