Es la opinión que teme un gobierno extremista radical la que votará Roy en la consulta.

Por Roy Barreras

Cuando no conoces cómo funciona un avión pero vas en el hacia tu destino no te queda más que confiar en el piloto. Pero que es más importante para aterrizar bien? El funcionamiento de la máquina? La experiencia del piloto ? La opinión de la torre de control ? Seguramente la respuesta es que todas las anteriores . En política presidencial es distinto. Es mucho más la opinión que la máquina la que decide el destino de Colombia.
Se equivocan quienes creen que nuestro liderazgo , que interpreta el de miles de ciudadanos se resume en la palabra “maquinaria” .

No. Ni mi historia ni mis decisiones caben en esa etiqueta.

Es cierto que el Estado es una un gran engranaje que hay que saber articularlo para que funcione y Colombia pueda andar, avanzar y salir del atolladero! Es cierto que la máquina del Estado hay que saber conducirla y ponerla a funcionar para que sea eficaz, ejecute, haga, resuelva los problemas de los colombianos!
Es cierto que la maquinaria de la infraestructura , de la construcción , de la minería responsable hay que echarla a andar para construir riqueza y generar ingresos con los cuales poder pagar la deuda social . Al debe no aguanta!

Pero no fue la maquinaria sino la opinión hace ya 25 años que amenazada y secuestrada por las crueldades e indolencia de las FARC y ante el fracaso del Caguán clamaba por seguridad en 2001.
Y no fue la maquinaria sino la opinión indignada la que levantó conmigo años después la voz ante los falsos positivos y la brutalidad de las masacres paramilitares cuando se conocieron . Y fue esa opinión la que me llevó a levantar la voz por las víctimas y reconocer el conflicto armado para poder reparar a diez millones de víctimas cuando aún era incómodo hacerlo. No fue la máquina sino fué mi propia historia atravesada por la violencia. Fue la indignación frente al ver como las mafias y complicidades de un gobierno utilizaban a agentes del estado para convertirlos en asesinos de falsos positivos. La Ley de Víctimas y el Marco para La Paz de mi autoría no nacieron de cálculos electorales. Nacieron del sufrimiento real de un país herido. No fue la máquina la que me llevó a ser médico y a entrenarme para salvar vidas y trabajar 20 años en los servicios de urgencias de los hospitales . No fue la maquinaria la que me llevó a Armero al otro día de la tragedia o al terremoto de Armenia como socorrista para salvar vidas . Es mi compromiso con la vida !

No fue una máquina la que me llevó a encerrarme en La Habana a intentar y lograr la paz y luego a defenderla cuando muchos preferían que la máquina de guerra siquiera secuestrando y matando . Fue la opinión de millones de colombianos que querían parar la guerra para que los padres no enterraran a los hijos. Fue la ciudadanía que entendió que la seguridad verdadera no es la de la represión ni la del miedo sino la que se construye cuando callan los fusiles. Fue la opinión de quienes pedían una oportunidad distinta para el país.

No fue una máquina la que me llevó a asumir costos políticos, al crear y defender la JEP como escenario de la verdad para la no repetición. Y no fue la máquina sino la opinión de quienes aman la vida quienes marcharon conmigo defendiendo el plebiscito por la paz . La única máquina que nos movilizó fue el corazón!

Y tampoco fue la máquina sino la opinión la que nos acompañó haciendo oposición cuatro años al gobierno del Centro Democrático que había prometido hacer trizas La Paz . Las máquinas estaban del otro lado !
Y no fue la máquina sino la opinión la que abrió el espacio democrático una vez firmado el acuerdo de paz y permitió que llegara al poder el primer Gobierno de izquierda en Colombia. Esa fue mi opinión!
Y ha sido la opinión de los
Colombianos la que nos ha impulsado en el camino correcto : primero la seguridad, luego la paz para poder hacer realidad la justicia social !

Fue la opinión ciudadana la que se expresó en las calles conmigo defendiendo la vida de los jóvenes cuando el país estalló. No fueron las maquinarias . Fue el grito contra la indiferencia. Fue la exigencia de dignidad. Fue el reclamo de una generación que se negó a seguir siendo invisible.

Y fue nuevamente la opinión de millones de colombianos la que decidió apostar por un cambio. No por rabia ciega. No por revancha. Sino por la esperanza de que era posible hacer las cosas distinto.

Y no se equivoquen los odiadores que reducen nuestro liderazgo a una máquina política : Hoy también es la opinión libre la que NO quiere extremistas y quiere un país unido que funcione bien , un cambio social con orden , seguridad e instituciones que se respeten y que funcionen! Es esa opinión la que nos acompañará en la consulta y la que está definiendo la próxima Presidencia de Colombia.
La política no es un tablero de fichas movidas por una máquina. La política es escuchar, sentir, dialogar , conocer el territorio y sí, también es conocer cómo funciona la máquina del Estado . No es hora de aprendices.

La opinión nacional está cansada de la polarización y la peleadera permanente que no le resuelve nada a nadie .
Cansado del insulto como método.
Cansado del “todo o nada”.

Colombia necesita serenidad.
Necesita acuerdos que eviten una fractura irreparable.
Necesita líderes que entiendan que gobernar no es aplastar al otro, sino convocarlo.

La opinión ciudadana hoy no quiere odio. No quiere extremos incendiarios. No quiere un país paralizado por la confrontación eterna.

Quiere estabilidad con reformas.
Quiere cambios sin venganzas.
Quiere un país unido.

Si algo ha guiado mis decisiones —con aciertos y errores— ha sido escuchar esa opinión. A veces implicó apoyar. A veces implicó apartarme. A veces implicó tender puentes cuando era más fácil incendiar.

Porque al final, la política no se trata de asumir responsabilidades frente a la historia.

Y hoy, más que nunca, Colombia necesita unidad. La opinión sabe que yo soy capaz de unir a Colombia… y la máquina también lo sabe !

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